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¿Cuando cambiar de paciente? Crónicas de una consulta CAPITULO 1

¿En algún momento has pensado en no manejar a algún paciente? ¿Te has visto en la necesidad de recomendar a alguien más? 

Estás dos preguntas, son básicas en el día a día como profesionales de la salud, ¿hasta donde tengo que permitirle a un paciente? 

La mayoría del tiempo estamos evaluando el derecho del paciente, desde el juramento hipocratico hasta la constitución política, imponen de manera obligatoria, la salud como un derecho de todo individuo, y esto es una realidad, todos por el hecho de ser seres humanos tenemos derecho a la vída y la salud. Pero cómo dice el tío Ben, “todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad”, un principio básico en la salud, “primum non noncere”, Primero NO Dañar. 

Esta pequeña frase es uno de los más grandes pesos que tenemos los profesionales de la salud al respecto con el paciente, nosotros no nos podemos equivocar, porque ponemos en riesgo la vida de nuestro paciente. 

Pero, ¿quien responsabiliza al paciente por sus acciones? 

La ley, no defiende al profesional de la salud cuando, por negligencia del paciente, se genera un problema mayor. Contextualicemoslo: 

Femenino de 46 años de edad, acude al consultorio para seguimiento Bariatrico posterior a una manga gástrica, durante la consulta se le explica el proceso de trabajo, un trabajo duro que lleva tiempo y esfuerzo de ambos, se le ofrece el plan de trabajo, y bien los números de contacto por medio de los cuales estaremos en seguimiento, (en continuidad al artículo anterior, de la relación de influir en el paciente), se le pregunta de manera explícita “¿TIENE ALGUNA DUDA? ¿Algo más que quisiera saber?  Su respuesta obviamente fue NO. 

Hasta aquí, podemos pensar que no existió ninguna muestra de mala praxis, o inconformidad por parte de la paciente. 

Horas más tarde, saliendo de mi consultorio, me encuentro con la paciente y su familiar, sumamente molestos diciendo, “se que usted es el especialista, pero quiero mi dinero de regreso, usted no me peso, no me midió, no me entrego una dieta ni un menú para seguir, estoy donde comencé y no cobra nada barato, por lo que usted hace mi sobrina me hubiera ayudado mas…” 

A lo que mi respuesta fue la siguiente: “Buena tarde, usted acudió a mi porque busca un especialista en la materia, se le explicó el proceso y con base a su historial quirúrgico (Peso, talla, IMC y Grasa) se trabajaría, posterior a eso se le enviaría una valoración, un menú semanal y una lista de equivalentes, todo esto personalizado y específico a su padecimiento, lo cual implica cálculo, trabajo y estudio. 

No podría darle una dieta estandarizada porque no serían sus requerimientos ni lo correspondiente a su protocolo, pero con gusto le cambiamos lo que necesita o le doy un menú básico, y le recomiendo a algún colega para que le maneje”…. 

El desenlace de esta historia es diferente en cada situación, ¿es correcto lo que se hizo? ¿Cuando tomamos ese tipo de desiciones? 

Primero que nada, nadie tiene el derecho a decirte cómo trabajar, o de qué manera desenvolver tu trabajo.  

Segundo, solamente tú, conoces el porqué de las cosas que se están haciendo, es tu responsabilidad informarle al paciente, y preguntar si está de acuerdo, si este contesta negativamente encontrar la manera de trabajar juntos. 

Tercero, todos tenemos un enfoque diferente, estudios diferentes y objetivos distintos, no es lo mismo el experto en Obesidad al Experto en Nutrición Deportiva, los objetivos son rotundamente diferentes al igual los métodos. 

Cuarto, el paciente decide quién lo va a tratar, o con quien quiere ir, en relación a sus credenciales, estudio, experiencia, pero el profesional, decide a qué persona tomará como paciente. 

La toma de decisión en cuanto al paciente implica el tiempo que se le dedicará, la disponibilidad, el horario, la flexibilidad y relación con que se trabajará, ninguno debe estar incómodo si no, el manejo será inadecuado. 

Hoy en día, este medio es difícil, la competencia es fuerte y no existe un manejo de especialidades como tal, todos queremos tener más volumen de pacientes y por lo mismo no queremos que el paciente se vaya inconforme. 

Pero, ¿donde queda nuestra integridad? 

En la práctica institucional el paciente decide, se queja y es protegido por el mismo instituto; pero en la práctica privada todo cambia, el terreno es del profesional y la afluencia de pacientes depende del mismo, de la misma manera de eso dependen los comentarios. 

En conclusión, el profesional de la salud, tiene la responsabilidad de atender al paciente que lo necesite, pero existe una pequeña cláusula, siempre y cuando la relación profesional- paciente sea adecuada.  

Prefiero 1 paciente al día que respete lo que yo digo por mi experiencia y conocimiento a 10 que prefieran hacer las cosas como a su comadre le funcionó…

Dr. Edgar Ibarra

Dr. Edgar Ibarra

Medicina Bariatrica

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